Cuando postergamos nuestros sueños, también postergamos el amor hacia nosotras mismas. Pero siempre es posible volver a elegirnos.
¿Qué es realmente la procrastinación?
La procrastinación no es simplemente «dejar para después». Es una desconexión sutil pero profunda entre tu intención y tu acción. Es una forma inconsciente de negarte amor, de no creerte capaz, de posponer tu expansión.
Etimológicamente, viene del latín procrastinare (pro = adelante, crastinus = futuro): postergar algo importante y necesario, reemplazándolo por tareas más pequeñas o menos significativas.
Pero cuando lo hacés una y otra vez, empezás a desconfiar de tu palabra. Y eso impacta directamente en tu autoestima, tu poder personal y tu amor propio.
¿Qué precio pagamos por postergarnos?
Cada vez que decimos “sí” pero hacemos “no”, se fractura algo dentro.
Se debilita:
- El valor de nuestra palabra.
- La forma en que nos vemos a nosotras mismas.
- Nuestra energía vital y capacidad de manifestación.
Es como si cada decisión postergada apagara un poquito tu luz.
Y cuando eso se repite, el vínculo con vos misma se enfría. El amor propio se desvanece en la rutina de lo pendiente.
¿Por qué procrastinamos?
La causa más profunda, y quizás más dolorosa, es la falta de amor propio.
A veces nos contamos cuentos como:
“No puedo”, “No soy suficiente”, “No va a salir bien”.
Y, paradójicamente, al no hacer, terminamos confirmando ese cuento.
Así nace un ciclo:
No hago → Me juzgo → Pierdo confianza → No hago.
Amarte implica también sostenerte en la acción, aunque sea pequeña.
Aunque dé miedo. Aunque te cueste.
¿Qué tipo de procrastinadora sos?
Hay muchas formas de postergarnos. Tal vez te reconozcas en alguna:
- La perfeccionista: Quiere hacerlo tan bien que nunca empieza.
- La impostora: Tiene miedo de no estar a la altura.
- La miedosa: Se paraliza frente a lo nuevo o desafiante.
- La abrumada: Se pierde entre tantas cosas por hacer.
- La afortunada: Confía en que bajo presión rinde mejor, pero paga el precio en energía y ansiedad.
Ninguna está “mal”. Todas son estrategias de tu mente para protegerte.
Pero ya no necesitás protegerte… ahora podés elegir amarte.
¿Cómo empezar a accionar desde el amor propio?
La salida no es exigencia.
Es presencia amorosa + pequeñas acciones sostenidas.
Aquí te comparto una guía simple y compasiva:
- Pequeños pasos: Elegí microacciones que te acerquen a tu meta, sin abrumarte.
- Especificidad: ¿Qué vas a hacer, cuándo y cómo? Ponelo claro por escrito.
- Reconocimiento: Celebrá cada paso. Cada pequeño logro es una semilla de confianza.
- Listas sagradas: Anotá 3 acciones por día. No más. Que sea un compromiso, no una carga.
- Registros de evidencia: Mirá todo lo que sí hiciste. Permitite sorprenderte de vos.
Cuando cumplís con tu palabra, tu alma lo siente.
Y florece.
🌷 Si sentís que querés empezar pero no sabés cómo...
✨ Te invito a empezar con el Kit de amor propio.
Un proceso práctico de 21 días diseñado para conectar conscientemente con tu amor propio.
La procrastinación no es flojera. Es miedo. Es duda. Es falta de merecimiento.
Pero podés elegir distinto. Podés empezar con una acción mínima, desde el amor.
Y desde ahí, abrir la puerta a una nueva forma de habitarte.
Hoy podés elegirte.
Y ese acto, pequeño y valiente, puede cambiarlo todo.
¿Te sientes llamada a seguir profundizando en tu proceso de sanación y crecimiento?
Si estás lista para avanzar hacia una vida más plena y conectada con tu esencia, estoy aquí para acompañarte en cada paso. Mis programas y talleres están diseñados para guiarte en tu camino de autodescubrimiento, sanación y expansión personal y profesional.
Explora las opciones disponibles para empezar a vivir la mejor versión de ti misma.




